En determinadas aplicaciones ocurre que los rodamientos
deben trabajar a un régimen de revoluciones
mayor de lo que admiten en función de su
ejecución, tipo, tamaño, lubricación,
etc. El problema normalmente radica en el sobrecalentamiento
que se origina y que puede provocar deterioro
del lubricante (con ello mayor sobrecalentamiento),
agarrotamiento y destrucción del rodamiento.
En estos casos, además del empleo de lubricantes
especiales – unido o no a sistemas de refrigeración
– son determinantes ciertos tipos y ejecuciones
de rodamientos que generan menor fricción
interna, y por tanto menor calentamiento.
Aquí se puede mencionar la utilización
de bolas de cerámica, jaulas de materiales
especiales, geometría interna que reduce
el contacto entre bolas y aros, etc. |